Progenote's blog

16 noviembre 2005

Escepticismo sentimental


He aquí un pequeño detalle de la retrógrada y misógina mentalidad de Schopenhauer, pero que en estos momentos me parece acertado plasmar aquí, dado que en este preciso instante no creo en absoluto en el amor de pareja:

"Cuando el instinto de los sexos se manifiesta en
la conciencia individual de una manera vaga y genérica,
sin determinación precisa, lo que aparece, fuera
de todo fenómeno, es la voluntad absoluta, de vivir.
Cuando se especializa en un individuo determinado
el instinto del amor, esto no es en el fondo más que
una misma voluntad que aspira a vivir en un ser
nuevo y distinto, exactamente determinado. Y en
este caso, el instinto del amor subjetivo ilusiona por
completo a la conciencia y sabe muy bien ponerse el
antifaz de una admiración objetiva. La Naturaleza
necesita esa estratagema para lograr sus fines."


En definitiva y para los que no cojan el hilo de la cita: que el amor, venenosa hiel de cantantes o poetas; anhelo mayestático que cuántas veces ha vejado a pensadores y por lo siglos de los siglos; gran mentira que mueve y conmueve; telón que ciega nuestros ojos a la hora de vislumbrar la obra de teatro que son nuestras vidas; bodrio vomitivo producto de nuestra propia existencia... Eso es. El amor no es más que una gran falacia estampa en la esencia de nuestra especie, cuyo único objetivo es asegurar la procreación de los individuos.

Hecha esta aclaración y exceptuando fobias paternales, solterones sin remedio, promesas religiosas de castidad sempiterna y tendencias no heterosexuales, ¿hay por ahí algún argumento que demuestre que el amor de pareja no es otra cosa que una artimaña en pro de la perpetuación de la especie?

Probablemente mi amigo Arthur pensase esto tras haber sentido dolor al verse rechazado por alguna fémina, algo que en mi juicio va mucho más allá del sexo puramente procreativo. Me refiero a amar por amar.

Es gratificante leer para darse cuenta de que incluso para reconocidos eruditos es más fácil maquillar las cicatrices del dolor humano tras el empolvado de frívolos y racionales pretextos, a reconocer sin más que somos vulnerables. Para mí esa cita no es más que el socolor de su fragilidad, con objeto de reafirmar su integridad y autonomía como persona, para salir adelante.

Hoy yo me escondo detrás de sus palabras ;-)

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