Progenote's blog

29 enero 2006

La vida después del MIR


Después de ese peculiar examen que acapara todos los conocimientos que se supone debemos tener para optar por una plaza en hospitales de la sanidad pública, esto es el MIR, la gente dedica el tiempo a las labores más variopintas. A muchos les da por viajar, cuanto más lejos posible, mejor. Unos cogen el primer vuelo a Cancún para disfrutar del deleite de tomarse unas piñas coladas en la playa, otros se lanzan a la aventura solidaria de colaborar con una ONG en Camerún, otros deciden perderse por Europa en el Interraíl, algunos viajan a la tierra de Gardel a disfrutar de sus tangos y otros, como yo, nos conformamos con la estresante estancia pero siempre agradable urbe de Madrid ganando unas perrillas (ok, ok, alguna escapadita haré...) A otros les da por retomar actividades que por motivos académicos tuvieron que dejar de lado. Unos se aferran a la música, otros invierten tiempo en profundizar en la informática, otros retoman prácticas deportivas caídas en el olvido, muchos de ellos invierten horas devorando cientos de páginas de libros, otros sacrifican su aburrimiento con la guillotina de la siesta. Otros consumen sus euros y tiempo asistiendo a conciertos y cines. Algunos simplemente pasean por un parque con una extraña sensación de libertad. A unos cuantos desafortunados en la vida afectiva les llega el momento de tomar decisiones sobre sus vidas de pareja; vidas en ocasiones truncadas por el sacrificio, presión y rigor necesarios a la hora de preparar la oposición. Otros simplemente dejan soñar su apaciguada mente. La gran mayoría de los opositores que consiguen plaza dejan a un lado la vida de estudiante para comenzar el flamante reto de la residencia. Otros cuantos que no conseguirán plaza se tomarán un tiempo de descanso para retomar de nuevo la preparación pasados unos meses. Pero lo que todos tienen en común ha sido la experiencia de haber rendido cuentas en un examen que recopila todos los conocimientos de esta maravillosa carrera que es la medicina. Cuando digo todos, me refiero a todos los posibles según cada cual, claro está. Todos los nervios que no pasé en el examen los sufrí corrigiendo la plantilla del examen. Nervios que me impedían tocar una sóla tecla del ordenador. ¡Y no era para menos! Pero ahora es momento de relajarse, trabajar, hacer cursillos, descansar, divertirse, volver a gozar de la vida contemplativa griega o incluso perder esos kilitos de más que seguro se han cogido con tanto aplatanamiento. Lo importante es no obsesionarse con el resultado del examen, alea jacta est. El esfuerzo ha traído consigo la recompensa: un merecido descanso. Ya habrá tiempo de impugnar preguntas y de complicarse la vida con la idea de que si no te da la nota para coger especialidad en tu ciudad no sabrás qué hacer, si repetir el MIR o escoger la residencia en otra ciudad. Ya llegará el momento de perturbarte la cabeza con la novedosa idea de compartir tu primer piso alquilado con desconocidos residentes...

En cualquier caso os deseo mucha suerte a todos. Sed muy felices porque os lo habéis ganado.

Un abrazo, Tarek.

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2 Comments:

  • Muy bueno, ahora estoy yo con esto del MIR y no dejo de pensar en las vacaciones depués del MIR, pero me ha hecho gracia leer lo que has puesto.
    Incluso me ha dado ánimos para estudiar un poco mas esta tarde!Je!

    By Blogger Ricardo Muñoz, at 7/9/07 15:56  

  • Muchos ánimos, Ricardo. El esfuerzo merece la pena, lo que está por venir es muy gratificante. Ya lo verás :-)

    By Blogger Progenote, at 8/9/07 12:29  

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