Progenote's blog

17 febrero 2006

Bebés terapéuticos

Ya tenemos polémica para lo que va de mes... o para el resto del año. Me preocupa la noticia publicada en El País que anuncia la decisión del Congreso de aprobar la ley que permitirá -y supongo, regulará- la manipulación de embriones con fines terapéuticos. Dicen por ahí que la ciencia al servicio de la salud de la humanidad siempre es bienvenida, pero yo añado, lo será en todo caso que dicha servidumbre no cree conflictos éticos de relevancia.

El motivo de la existencia de una persona me parece un tema a considerar con extremo cuidado. Todos hemos preguntado alguna vez a nuestros padres si nuestra concepción fue como hijos deseados o por contra fuimos concebidos "de penalty". La primera respuesta puede hace sentir al hijo como un fin buscado, como la culminación del amor entre sus progenitores y por tanto un milagro para estos. La otra respuesta inevitablemente resta importancia a su existencia por no ser un fin buscado voluntariamente. Eso no significa que los padres quieran menos al hijo concebido por sorpresa porque en el mundo de la sexualidad casi siempre existe la posibilidad de la concepción y los adultos somos conscientes de ello y asumimos ese riesgo.

No es la misma situación cuando unos padres deciden concebir a un hijo para curar al otro. Tengo mis dudas sobre cómo se tomaría un adolescente la noticia. No obstante creo estar seguro de que la comunicación del motivo real de su concepción suscitaría en primer lugar decepción, ya que cualquier ser racional podría plantearse que su existencia concreta (no la de un segundo hijo) quizás no habría estado justificada si el hermano no hubiese enfermado. El segundo sentimiento que despertaría sería la despersonificación, justificada por considerarse un remedio puramente terapéutico para su hermano; sería como la cosificación de su humanidad. Y por último lugar, un terrible sentimiento de envidia hacia el otro hermano, motivado por un complejo de inferioridad forjado por todo lo anterior.

Quién sabe, lo mismo me equivoco y el niño crece feliz y en comunión con su hermano hasta el punto de alegrarse de su existencia por partida doble, una por vivir y otra por haber podido contribuir a la experiencia vital de uno de los suyos.

En cualquier caso este tema merece una consideración especial y la decisión debería estar avalada por comités de ética médica.

Etiquetas: , , ,