Progenote's blog

03 abril 2006

Sólo de errores se aprende

Ayer había quedado con unos amigos en una terraza para tomarnos un refresco. La calle estaba abarrotada de jóvenes por un concierto, hacía fresco y poco a poco caía la noche. Iba paseando cabizbajo y algo alicaído por la suerte que había corrido mi amiga Laura cuando me detuve a esperar un semáforo. El coche de adelante se quedó parado en un giro obstruyendo el paso del de atrás. El conductor del que iba detrás era un señor mayor de pelo canoso y voz nasal grave; iba acompañado, supongo que de su esposa e hijos. Portaba un coche de grandes dimensiones, un flamante todoterreno negro. Al no dejarle pasar el otro coche, comenzó a gritar desesperadamente y con las ventanillas bajadas: "Pero qué tonto eres, hombre. Pero quéeee tooooonnnnnntooooo eres. Vamos, hombre, quieres moverte. Pero tonnnnto muéveteeeeee (...)" como si el mero hecho de esperar unos segundos a que avanzase el primer vehículo le hubiese supuesto perder algo más que dos míseros minutos. Para mi juicio, estaba irritado por haber perdido la libertad de elegir. De elegir a su antojo si esperar o no. De eso nos quejamos hoy en día, de no ser libres. Gritó tanto que hasta sentí vergüenza ajena. Estaba fuera de sí. Al final y al cabo de dos minutos, el primer coche se apartó entre gritos y el escándalo de los pitos, y dejó pasar al todoterreno, que aceleró fuertemente el motor reafirmando en un espectáculo de ruido su efímero poderío. Yo observaba la necedad humana atónito, porque unos seres andan angustiados por no querer aguantar la espera de un semáforo y otros por lamentar la pérdida de alguien. Qué desiguales son las vivencias de las personas. El error de este hombre, no haber recordado el auténtico valor de la vida y verse inmerso en la ira en que nos sumerjen los quehaceres del día a día, en este caso, de no querer esperar dos minutos. Mi error, no haber disfrutado de dos minutos más de Laura. La diferencia entre ambos es que ese señor no aprendió ninguna lección, yo sí. De ahora en adelante, lo tendré todo muy presente. Un besazo, niña preciosa. TQ. Tarek.

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