Progenote's blog

01 junio 2007

A Doña Carmen González Templado

Estimada Carmen:


Le escribo esta carta apenas horas después de haberme despedido de usted en clase cuando faltaba poco para que repasásemos la genial doctrina de Kant, un autor que por motivos obvios ambos admiramos. Y es que no quisiera andar mi camino sin complacer esa amarga necesidad que me asalta de despedirme, a pesar de que probablemente en un tiempo volvamos a vernos en cualquier lugar, ya bien sea intencionado o por casualidad.

Desearía transmitirle ante todo mi agradecimiento por enseñarnos una materia universal en su totalidad como es la Filosofía, haciéndo de ella un conocimiento completamente adquirido al acabar cada lección que nos impartía, ya que nunca se ha reducido a explicarnos qué pensaba un filósofo, siempre nos ha llevado pensar como ellos para entenderlo todo a la perfección.

De este modo ha demostrado ser, a mi parecer, la maestra perfecta. Usted reune todas esas bellas cualidades que convierten a un alumno en un amante de la materia. Es tan cierto... Usted ama el saber y -alcanzando la cima- enseña a amarlo. Va más allá, a donde antes nadie me había demostrado que era posible llegar. Pero afortunadamente el destino me ha hecho captar eso que tantas veces nos pasa desapercibidos, y es el Don. Estoy convencido que no es casualidad llegar a la conclusión de que alguien tiene el Don de enseñar, es algo que ocurre porque realmente existe. Sincerándome en este mismo momento, he de felicitarle por el tesón con que enseña a sus alumnos, siempre deja entre todos ellos un sentimiento de afinidad maternal y es porque en el fondo, cuando se detiene un momento a enseñarnos algo sobre la vida, deja de ser una maestra para ser una madre.

Sí, una madre. Así definiría su posición en la vida de los demás cuando de repente el tiempo de 'clase' parece pararse y nos trasladamos a una conversación entre un hijo y sus padres, donde éstos le dan un consejo que seguir, una salida por la que escapar, un camino por donde andar. Su saber y sus vivencias la convierten en ese instante en un modelo a seguir por todos los que escuchan atentos y concentrados el momento más bello del día, 'el consejo de Doña Carmen'.

Nadie podrá olvidar decenas de recomendaciones o formas de ver una situación determinada con las que nos sorprendía oportunamente en alguna de esas dificultosas mañanas de invierno donde resultaba difícil seguir el pensamiento de Hegel, o en esos días de nerviosismo final donde, tras haber estudiado toda su doctrina, solíamos olvidarlo todo excepto el Raciovitalismo de Ortega. Y es que cada uno de sus consejos retumbaban al menos en los muros de mi conciencia como auténticas sentencias venidas de ese lugar donde todo lo que se se dice es cierto y no cabe otra posibilidad. Muchos de ellos han supuesto mi guía. Y es que este año ha sido el más difícil de mi vida, con diferencia, y nunca olvidaré aquel tan famoso capítulo que me sacó de un profundo deseo de perdición, que versaba: “¿Voy a dejar que me derrumbe? ¡Pues no!¡Me pondré a cantar bien fuerte!” y entonces, Carmen, yo canté.

Imagino que, como para todo, y siguiendo el acertado 'Principio de razón suficiente' de Leibniz, he tenido el placer de haberla conocido, porque hay una razón suficiente para que haya tenido que ser así y no de otro modo... ¿Será el destino? ¿Tal vez Dios me haya premiado con ello de antemano? Sea lo que fuere, el caso es que ocurrió, y quedará grabado para siempre en mi recuerdo cada instante que, con semblante embelesado, escuchaba sus palabras y miraba fijamente aquellos ojos que infundían prudencia, fortaleza y templanza.

Estándole eternamente agradecido, un alumno que nunca la olvidará,


Samy Sidawi Urbano

Yo debo escribirlo; ella merece leerlo; tu has de saberlo.

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2 Comments:

  • Publicada a petición de Progenote, mi hermano, un asentimentalizador de textos !

    By Blogger Izhan 'Mini Maldini', at 1/6/07 18:46  

  • Hermano, tú también tienes un don. El don de enseñar a bailar. Claro que sí. Tienes la gracia de organizar bailes de palabras, como esos tangos de Gardel que tanto admiras.

    Eres capaz de emparejar sentimientos solitarios con ganas de abrazarse. Y tan sutil empedrando expresiones livianas como hábil en el arte de hacer cristalizar formalidades etéreas.

    Cuando escribes, ciertamente no sé si te leen mis oídos o te escuchan mis ojos.

    Eres un genio.

    Un beso, Progenote :-)

    By Blogger Progenote, at 1/6/07 18:54  

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